Historia cultural
Historia cultural es la
denominación de una corriente historiográfica más
que una rama de la historia o disciplina académica en sí. Comenzó a
utilizarse de manera común a partir de la década de 1970, sobre todo para
definir determinados trabajos de historiadores anglófonos (ingleses y estadounidenses)
y francófonos (franceses). Los historiadores de tradición
hispánica tardaron en secundar los métodos de esta corriente porque en la
tradición de los distintos países hispánicos fueron más comunes las ideas
de Ortega y Gasset para estudiar las ideas y las
tradiciones culturales. La historia cultural combina las metodologías de
la antropología y la historia para estudiar las tradiciones de la cultura
popular o las interpretaciones culturales de la experiencia
histórica.
Generalmente, se enfoca en
hechos históricos que suceden entre los grupos que no conforman la elite de una
sociedad, como el carnaval, las fiestas populares
y los rituales públicos.
También se ocupa de las tradiciones populares como la trasmisión
oral de cuentos, canciones, poemas épicos y
otras formas de tradición oral. En ocasiones, los historiadores que la cultivan
estudian el desarrollo de elementos culturales vinculados a las relaciones
humanas que lo hacen posible, como las ideas, la ciencia,
el arte,
la técnica,
así como expresiones culturales de movimientos sociales como el nacionalismo o
el patriotismo.
También analiza los principales conceptos históricos como poder, ideología, clase, cultura, identidad, raza, percepción, actitud,
y desarrolla métodos nuevos para la investigación histórica como la narrativa
del cuerpo. Muchos estudios consideran los procesos de adaptación de la cultura
popular a los medios de comunicación de masas (televisión, radio, periódicos y revistas,
entre otros), los procesos de adaptación de lo escrito al cine, y actualmente el
proceso de asimilación de la cultura oral, visual y escrita a Internet.
Otras formas o desarrollos
teóricos recientes de la historia cultural provienen de otros campos, como
la historia del arte; de enfoques metodológicos
previos, como la Escuela de los Annales, el marxismo,
y la microhistoria; o de formulaciones teóricas desarrolladas por intelectuales
concretos, como la de Jürgen
Habermas sobre la "opinión pública", la de Clifford
Geertz sobre la “descripción densa” (La interpretación de
las culturas), y la idea de memoria como categoría histórico-cultural discutida
por Paul Connerton.
Varios historiadores pueden
ser agrupados en esta corriente. Algunos de los más importantes son: Roger
Chartier, Robert Darnton, Patrice Higonnet, Lynn Hunt, Keith Jerkins y Sarah Maza. Sus trabajos sobre la época de
la Francia revolucionaria han aportado, entre otras cosas, una nueva visión del
concepto modernidad.
Estudios
culturales
Los estudios
culturales son un campo de investigación de carácter
interdisciplinario que explora las formas de producción o creación de
significados y de difusión de los mismos en las sociedades actuales. Desde esta
perspectiva, la creación de significado y
de los discursos reguladores de las prácticas significantes de
la sociedad revela el papel representado por el poder en la regulación de las
actividades cotidianas de las formaciones sociales.1
Surgen, a raíz de pensar, dos
aspectos: "como se encontraba social, cultural y políticamente Inglaterra
después de la Segunda Guerra Mundial y la corriente
de investigación a la que denominaron cultura y civilización".2 Se
desarrollaron por varias razones, a principio de los años 50 con el surgimiento
de una "Nueva Inglaterra", que consistía en: rescatar la producción industrial, prevenir la
ausencia de la clase obrerae identificar la relación de la
americanización de la cultura
popular con la modernidad.
El ámbito de los estudios
culturales combina la economía política, la comunicación,
la sociología, la teoría social,
la teoría literaria, la teoría de los medios de comunicación, el cine, la antropología cultural, la filosofía y
el estudio de fenómenos culturales en las diversas sociedades. Los
investigadores de los estudios culturales a menudo se interesan por cómo un
determinado fenómeno se refiere a cuestiones de ideología,
nacionalidad, etnia, género y clase social.
Evolución
cultural
Se entiende por evolución
cultural la transformación a lo largo del tiempo de elementos
culturales de una sociedad (o una parte de esa). La evidencia muestra que la
cultura se puede definir como desarrollo de los usos, costumbres, religiones,
valores, organización social, tecnología, leyes, lenguajes, artefactos,
herramientas, transportes-, se desarrolla por la acumulación y transmisión de
conocimientos para la mejor adaptación al medio ambiente.
Las tesis
evolucionistas aplicadas a las ciencias sociales fueron una
consecuencia de dos grandes aportaciones científicas de mediados del siglo XIX:
el evolucionismo que planteó para la
biología Darwin y
la filosofía positivista de Auguste Comte.
En ese contexto se formularon los estadios evolutivos de
autores como el estadounidense Lewis Morgan (1818-1881)
y el británico Edward Burnett Tylor (1834-1917), quienes,
con algunos matices diferenciales plantearon la existencia de tres estadios
principales en el desarrollo cultural de los grupos humanos, denominados de
menor a mayor nivel de desarrollo: salvajismo, barbarie ycivilización.1 La
aplicación de este esquema se popularizó por otros teóricos, como Friedrich
Engels en su obra El origen de la familia, la propiedad
privada y el estado.
La consideración de la
desigualdad de las culturas tuvo en gran medida éxito gracias a su
adaptación como ideología justificadora propia de un momento en el que
los europeos -los de Europa y las clases dominantes de origen europeo de las
nuevas naciones de América- estaban extendiendo su dominio
colonial por el resto del mundo. A finales del siglo XIX era un
tema cultural muy extendido el de la existencia de razas y superiores,
junto con otras teorías sociales hoy desacreditadas, como la eugenesia y
el darwinismo social. No obstante, a partir de la
primera mitad del siglo XX se fueron abriendo camino planteamientos
antropológicos innovadores, destacadamente el relativismo cultural de Bronisław Malinowski y otros autores
de la moderna antropología cultural (como Marvin Harris).
Geografía
cultural
El concepto de geografía
cultural ha estado en boca como si fuese una novedad en la geografía
anglosajona y francesa, sin embargo en la geografía hispana y alemana es un
concepto consustancial a la Geografía.
El término aparece en
los EEUU a comienzos del siglo XX, aunque con
un sentido diferente. Se trataba de la contraposición en los mapas de la
representación de la naturaleza y de los elementos creados por el hombre:
poblaciones, vías de comunicación, cultivos, etc. Tras la Primera Guerra Mundial en Alemania aparecerían
ideas muy similares, con una concepción más acusada de la transformación humana
del medio. La geografía cultural deja de lado los condicionamientos biológicos
para considerar únicamente los que proceden de la actividad humana.
En EE.UU su máximo
representante, en los años 20 y 30, será Carl O. Sauer y
sus alumnos de la escuela californiana. En 1931 Sauer publica el ensayo: Cultural
Geography, donde define que; «La geografía cultural se interesa, por tanto,
por las obras humanas que se inscriben en la superficie terrestre y le imprimen
una expresión característica… la geografía cultural implica, por tanto, un
programa que está unificado con el objetivo general de la geografía: esto es,
un entendimiento de la diferenciación en áreas de la Tierra. Sigue siendo en
gran parte observación directa de campo basada en la técnica sencilla del
análisis morfológico”».
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